Internet es un gran desierto repleto de cosas. Por él transitan personas atareadas, bandoleros, personas que siguen siempre los mismos caminos, violadores de intimidades, aventureros, turistas y también peregrinos. Todos los caminos conducen a Roma, y Google conduce a todos los lados. Aunque en ocasiones parece tener un fino sentido del humor y envía a los peregrinos en busca de grandes pezones a un blog que no los contiene.