A los obispos les gusta presentarse como víctimas incomprendidas y acosadas: "Estamos asistiendo a una persecución declarada contra la religión y contra la Iglesia católica, que desborda las fronteras de nuestra patria, pero que ha encontrado en España un fuerte punto de apoyo. Una persecución con guante blanco, de manera que no se note y nadie pueda reaccionar". Así se expresa uno de sus más altos representantes. Dan miedo, ¿también risa?
Pedro Casas Villaverde del Rio Rojiverde