Ya no se canta en catalan y apenas si se publica tampoco en esa lengua. Cuando algunos politicos convierten un elemento de cultura como es la lengua, sea el catalán, el castellano, el euskera o el gallego, en una imposición o en un castigo, las consecuencias siempre son contraproducentes, y generalmente llevan consigo un efecto boomerang, que termina destruyendo la propia lengua en sí, desde la que se ejerce esa presión sobre la ciudadanía.
el cliente siempre tiene razon. el mismo libro se vende mas en castellano, se tiene que traducir, por lo tanto hay dos trabajos ......... y mas gasto, luego directamente en lo que va a salir mas..... barato