Le Pen y su partido fueron financiados durante mucho tiempo por la baronesa Bich, la mujer de los 100.000 millones de bolígrafos vendidos en todo el mundo. Y no unos bolígrafos cualquiera, si no los famosos bolígrafos Bic, con lo que cualquier persona sin importar su lugar de origen, orientación política, creencia religiosa y demás que escribiese con estos bolígrafos financiaba indirectamente al fascismo de Le Pen.